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Los 100 años del Monumento a Urquiza

Un día como hoy, 11 de noviembre, pero de 1920 se inaugura el monumento a Urquiza en Paraná, con un gran acto cívico de carácter nacional, en coincidencia con el aniversario del pacto de Unión Nacional.

Monumento recién concluido – Foto Cirilo Amancay Pintos

En 1901, año del centenario del nacimiento del General Justo José de Urquiza, se efectuaron ampliaciones en la zona del actual Parque Urquiza, llegándose a licitar en mayo de ese año la construcción de un murallón de sostén en la barranca al final de la avenida Rivadavia (hoy Alameda de la Federación); sitio elegido para el emplazamiento del monumento a Urquiza. En el mes de octubre de ese año tuvo lugar la colocación de la piedra fundamental y en nombre de la Comisión Central Pro-Monumento, hizo uso de la palabra en aquella fecha su presidente doctor Miguel M. Ruiz.

Con el objeto de obtener recursos para la concreción de tan importante monumento, se organizaron en la provincia distintas comisiones pro-monumento. Una de ellas fue la “Comisión de Damas – Pro-monumento a Urquiza” que organizan una rifa de un Pendatif de brillantes y perlas.

Como consecuencia de distintos retrasos e inconvenientes, finalmente en el año 1920, se concreta la inauguración en Paraná de una de las obras escultóricas más notables del país; el monumento al Gral. Urquiza, emplazado al final de la Avda. Rivadavia (hoy Alameda de la Federación), en uno de los puntos dominantes más característicos e históricos del paseo, en lo alto de la barranca sobre la planicie misma que otra hubo de servir como bastión de la resistencia.

La obra fue encomendada al eximio escultor español Agustín Querol, cuyo trabajo fue contratado en 500.000 francos. El fallecimiento de este artista en 1909 impidió su terminación, conviniéndose entonces la finalización de la obra con el destacado escultor, también español, Mariano Benlliure y Gil por la suma de 100.000 francos. Corresponde al cincel de Querol, el pedestal en mármol con los altos y bajos relieves, y la figura ecuestre en bronce del general Urquiza, al escultor Benlliure.

Monumento en 1930 – Foto Tte. Mauriñio para la 2da. Brigada Aerea

El 14 de noviembre de 1913 el diario La Acción informaba sobre la culminación, en Madrid, de los trabajos sobre la estatua.

El monumento mide 17 metros y medio desde su base a la cúspide. Parte de su basamento llega al puerto de Paraná, el 22 de febrero de 1910 y comprende 88 bultos con un peso total de 81.000 kilos.

Un decreto provincial del 1° de julio de 1920 dispone la inauguración del monumento, pero el gran acto cívico de carácter nacional en homenaje al Gral. Urquiza se realizó el 11 de noviembre de ese año, aniversario del pacto de Unión Nacional. Demostración celebrada con extraordinario brillo, en la cual halláronse representadas además de las autoridades nacionales y provinciales, las provincias argentinas y naciones vecinas.

Diversos homenajes se llevan a cabo con anterioridad y en la fecha indicada. Se agasaja a los descendientes del prócer y sobrevivientes de Caseros. Un vecindario entusiasta se adhiere y secunda ampliamente a las comisiones encargadas de dar lucimiento a las fiestas, embanderando calles y avenidas e iluminando los edificios públicos. Guirnaldas de flores, trofeos y banderas adornan el monumento y los palcos que le rodean.

Ex combatientes de Caseros homenajeados junto al Monumento a Urquiza

La ciudad vestida de gala, recibe a prestigiosas figuras representativas de los poderes públicos, círculos políticos, como así, sociales e intelectuales del país que se adhieren a la justiciera celebración. Participan también de los brillantes festejos, los torpederos “Catamarca” y “Jujuy”, y en la formación militar el tercer batallón del regimiento 12 de Infantería de Santa Fe y el grupo N° 1 de artillería a caballo de Diamante. Más de cinco mil niños pertenecientes a escuelas públicas y particulares acompañados por el personal docente de las mismas, desfilan frente al monumento arrojando flores a su paso. Pero la principal ceremonia del homenaje, la constituye la gran procesión cívica encabezada por las autoridades provinciales, representantes del Poder Ejecutivo y del Congreso Nacional, los gobernadores de otras provincias y en general los miembros de las distintas delegaciones y público. Precedían a la columna, el escuadrón de seguridad de policía, un carro alegórico representando a la república con sus catorce provincias, un cuerpo de “boy-scouts”, y la banda de policía. Desde la plaza 1° de Mayo lugar de concentración, la procesión recorre a pie las principales calles cuyas aceras desbordaban de concurrencia, hasta el Parque Urquiza, junto al monumento donde tuvo lugar la demostración.

Descripción del monumento

El monumento al general Justo José de Urquiza planeado por el español Agustín Querol, ejecutado en su casi totalidad por el mismo y finalizado por Mariano Benlliure.

14 de noviembre de 1913 el diario La Acción informaba sobre la culminación en Madrid

El proyecto solo difiere de la obra realizada en la figura de bronce del coronamiento. Querol proyectó una estatua ecuestre cuyo caballo sería guiado por una victoria alada. Urquiza estaría en actitud de saludar al pueblo; por lo visto, concepción muy mediocre e insignificante. Benlliure modificó esto ganando con ello el monumento, en cuanto a significación.

La planta: ella es rectangular con un semicírculo a cada lado sobre los cuales se desarrollan cuatro escalinatas de tres y cinco escalones. Continúa el zócalo que es de granito rojo, siendo plano en los costados y curvo en los frenes. En éstos se destacan dos bajos relieves en bronce, confusos y de escasos méritos representando el anterior, la batalla de Caseros y el posterior el acuerdo de San Nicolás. A ambos lados dos grupos en mármol, bellamente ejecutados representado la Instrucción Pública y la Industria y el Comercio el otro.

Sobre el zócalo y en el frente, se yergue un bronce femenino, la República, triunfante, empuñando la bandera de la Patria y una rama de palmera. Detrás de ella y rodeando el pedestal, un grupo numerosos de mujeres en mármol, algunas en alto relieve representan las Provincias Argentinas, animadas de los mismos anhelos, juran el libro de la constitución que les presenta un genio alado que parece descender de lo alto y siguen tras la República libre arrojando flores. En la parte posterior reposa con serena majestad, el genio guerrero en bronce. En la parte superior del pedestal y a manera de friso, teorías femeninas representan las artes, letras, ciencias, etc. elementos indispensables del progreso. En la parte anterior de este friso, dos figuras sostienen el escudo argentino. En un ángulo posterior y sobresaliendo al pedestal, un grupo de mármol simboliza el triunfo de la libertad sobre la tiranía.
Benlliure entendió que el gesto culminante de Urquiza fue sobreponer los intereses de la patria a las ventajas del triunfador y quiso representarlo en el momento de pronunciar aquella frase “ni vencedores ni vencidos”. Y allí está, parado sobre los estribos, firme en las riendas de su caballo de guerra y con la diestra extendida para imponer la concordia entre los argentinos y comenzar la obra de la organización nacional.

Bibliografía:

  • Sors, Ofelia, Paraná. Dos siglos y cuarto de su evolución urbana (1730 – 1955), Impr. Los Gráficos, Victoria, 2ª ed. 1994.
  • Diario La Acción, El 14 de noviembre de 1913.

Fotos del Museo Histórico Martiniano Leguizamon

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