Vóley femenino: trabajar juntos es la fórmula del crecimiento

El 2023 será recordado como uno de los mejores años para el vóley de Echagüe. Con logros a nivel provincial, con podios en Paraná y en la vecina Liga Santafecina. Con torneos abiertos y muchos kilómetros recorridos. Pero sobre todo, con un crecimiento integral en número, en calidad y en compromiso.

Hacemos un balance con algunos de sus protagonistas: el DT Marcos César Molinari, las capitanas de Primera: Camila Tortul y de Sub 18 Luciana Belén Erbes; el presidente saliente de Subcomisión: Tulio Andrés Muzzolini y la actual: Silvana Galliussi.

Siempre se cosecha cuando se sembró primero y el vóley femenino del Atlético Echagüe Club viene progresando en los últimos años gracias al trabajo de muchos involucrados: las jugadoras y cuerpo técnico en primer lugar, pero también gracias al apoyo de padres, subcomisión y la institución.

Para repasar los últimos resultados tenemos que comenzar con la clasificación para la Liga Federal 2022/23. En Primera se ganó el campeonato APV (Asociación Paranaense de Vóley), el subcampeonato en la provincia y el tercer puesto en la LSV (Liga Santafesina de Vóley).

Con categoría Sub 18 también se ganó el campeonato APV, el subcampeonato en la provincia y el subcampeonato en la LSV. También jugó Liga Nacional quedando en instancias de octavos de final y cerrando un gran torneo. Salieron campeonas en la quinta edición del Torneo Internacional “Guillermo Parma” organizado en el Rowing Club.

La Sub 16 Azul fueron subcampeonas del Torneo APV. La Sub 16 Negro campeonas de la Copa de Plata. Las chicas del Sub 14 se quedaron con el tercer puesto de la Copa de Plata del mismo torneo.

Asimismo se lograron viajes para competir a Santiago del Estero y con las menores, a Chapadmalal. Las chicas participaron de diferentes torneos en el interior de Santa Fe y en Uruguay.

Marcos Molinari es DT de Primera y Sub 18, es técnico en electrónica y de profesión metalúrgico. Pero la red siempre fue protagonista en su vida. De jovencito conoció al amor de su vida, Viviana Estrada, en las canchas del Estudiantes. Sus tres hijos dan fe que lo que la pelota une, nada lo separa. Andrés, Cecilia y Celina también han jugado al vóley y en su casa el deporte es casi un integrante más.

— Contanos sobre tu desembarco en el deporte: ¿hace cuánto sos técnico, por qué elegiste este deporte? ¿En qué consiste tu labor al frente del equipo?

Arranque en este deporte muy temprano, a los 14 años, también jugué al softbol, básquet, fútbol, siempre hacía 2 deportes a la vez, me llevó varios retos de los entrenadores pero igual insistía.

Como jugador hice casi toda mi carrera en Estudiantes, es un club que quiero mucho. También jugué en Rowing y termine mi carrera en Echagüe, donde participe de 3 ligas nacionales, como jugador me fue bastante bien siempre en la posición de armador. Tuve la oportunidad de jugar muchos torneos representando a la provincia.

Hace 22 años que soy entrenador, en estos momentos tengo el nivel FIVB1[1] y tengo pensado seguir perfeccionándome.

Mientras jugaba dirigía en estudiantes, deje unos años y volví a trabajar en Echagüe, siendo asistente en dos ligas nacionales. Después arranque como entrenador en la Sub 18 y Primera. En el año 2016 trabaje en las dos ramas en primera categoría, fue duro pero de mucho aprendizaje y una experiencia increíble. Pasado ese año me fui a trabajar al Paraná Rowing Club en la rama masculina en primera y sub 18, donde me fue muy bien.

Hace tres años regresé a trabajar a este club, la idea principal era volver a jugar una liga nacional, para eso teníamos que trabajar mucho. Lo primero que hicimos con la subcomisión es incorporar un preparador físico para que las chicas mejorarán en ese aspecto. Buscamos un lugar y hoy ya tenemos nuestro propio gimnasio, eso nos permitió dar un salto de calidad.

— ¿Cómo se compone la disciplina? ¿Cuáles son las aquellas cosas que más satisfacciones te producen y las otras, las que a veces cuestan más?

Desde este año tenemos todas las categorías de competencias desde el mini que arranca a los 8 años hasta Primera.

La mayor satisfacción personal es poder ver jugar liga nacional a chicas formadas en el club, después de mucho trabajo y dedicación de parte de ellas.

— ¿Qué soñas para la disciplina o cómo te imaginas el vóley del AEC en los próximos 5 o 10 años?

Dentro de los sueños que tengo es poder tener dentro de la institución un lugar propio para el vóley, eso sí es un gran sueño.

Este año hemos crecido un montón en cantidad de jugadoras, espero que podamos darles competencia a todas esas chicas nuevas que nos eligieron.

— ¿Y para vos como técnico? ¿Algún sueño que tengas por cumplir?

El club Echagüe me adoptó, como jugador y hace años ya como entrenador. Trabajo muy cómodo y espero seguir por muchos años más, formando jugadoras, tanto en lo técnico como en lo humano y al fin y al cabo, es lo que más importa.

El 2 de enero volvemos a arrancar con los entrenamientos, para jugar nuestra segunda Liga Federal consecutiva, siempre con jugadoras del Negro. Nuestro objetivo es el desarrollo de las chicas y en unos años volver a tener la posibilidad de ascender a la liga nacional A1. Creo que vamos por el camino correcto tenemos una buena camada de jugadoras.

— Dejanos algunas palabras finales.

Para terminar te digo que a los entrenadores nos hacen buenos los grandes jugadores/as y yo tengo la suerte de tener muchas grandes jugadoras. Ellas me exigen con su juego para que esté en constante perfeccionamiento. Estoy muy orgulloso de todas ellas.

Le deseo a la familia de Echagüe lo mejor para este año.

Las referentes del equipo

Modestia y hambre de victorias, disciplina y corazón son virtudes de la capitana de Primera: Camila Tortul. Dicen de ella que es una chica muy tranquila, que tiene claro lo que quiere. Muy comprometida con el vóley en general. Creativa y generadora de ideas para generar fondos y es el motor en ese aspecto de la primera división.

Con 22 años y cursando contabilidad en la UNER, la paranaense que juega de Opuesto (atacando) nos contó que empezó en otra institución, pero Echagüe la llamaba: “Como a los 12 años llegué a este club, porque donde estaba no se competía y yo quería arrancar con la competencia. Hasta el día de hoy sigo jugando”.

— ¿Hace cuánto y cómo llegó la capitanía? ¿Podes reconocer algunas características en vos que hicieron posible este puesto?

La capitanía me llego en 2022 cuando algunas de las jugadoras más grandes decidieron no seguir en el club. No sé qué me habrá llevado a este puesto, en ese momento era la jugadora más grande de edad del equipo con 20 años. Soy una persona disciplinada y comprometida por lo que considero que esas razones me hicieron posible el puesto.

— Sin dudas este es un gran año para el vóley femenino en general y en particular para la Primera ¿Hay alguna competencia que hayas disfrutado más, por qué?

Sí, este fue un gran año para el vóley femenino. La competencia que más disfrute este año fue un torneo en San Jerónimo (Santa Fe). Es una de las pocas competencias abiertas que se realizan y el nivel que hay es increíble: vienen muchos equipos que juegan liga metropolitana y también equipos internacionales. Nuestro resultado en el torneo no fue muy destacado, pero lo disfrutamos mucho y jugamos a un nivel muy bueno con el equipo.

— ¿Te quedan sueños por cumplir en el deporte?

Yo creo que no me quedan sueños individuales por cumplir, pero uno que creo tenemos varias de las jugadoras es que volvamos a jugar Liga Nacional.

— Los clubes generan pertenencia… ¿Qué es Echagüe para vos, cuáles son tus primeros recuerdos?

Uno de los primeros recuerdos que tengo en el club es entrenar doble turno, de 15 a 17 y después 20 a 22. Fue realmente una segunda casa para mí donde pasé todas las tardes, y en el break hacia las cosas de la escuela. Tenía unos 14 o 15 y practicaba doble turno porque jugaba con las más grandes también y entonces entrenaba con las 2 categorías. Fue un tiempo para perfeccionarme.

— ¿Qué consejos o tips podrías darle a alguna pequeña voleibolista?

El consejo que le daría a una pequeña voleibolista es que disfrute de todo y lo más que pueda. De las prácticas, de sus compañeras que se van a convertir en sus amigas y además; que sea comprometida y se esfuerce siempre lo más que pueda que todo lo que quiera se le puede dar.

— Algún saludo para las compañeras, el equipo técnico, y la subcomisión.

A la subcomisión agradecerle por siempre darnos una mano y estar ahí presente, a mis compañeras y cuerpo técnico no tengo más que agradecerles por aguantarme y alegrarme siempre que estoy de malas.

Otra referente del vóley del AEC es Luciana Erbes o como la conocen todos: Luchi. De ella resaltan la personalidad y responsabilidad. Nunca falta a ningún entrenamiento, no se da por vencida ante obstáculos que se presenten y es “perseverante a full”. Por ser capitana tiene ese abrazo rápido y esa palabra que explica y a la vez alienta. La jugadora central en la cancha, está a las puertas de comenzar la carrera de Biotecnología en la UNL de santa fe. Luchi cuenta con un gran apoyo en casa que la ayuda a equilibrar estudios y pelota.

— Contanos sobre tus comienzos: ¿siempre te gustó el vóley, hiciste algún otro deporte, qué hizo que te enganches con este deporte en particular?

Antes del vóley hice patín, circo y teatro, y fútbol. Todo empezó de casualidad una tarde que salía de la escuela y mi mamá no me podía buscar. Tuve que volverme con mi tía Silvana, y mi prima Juliana tenía entrenamiento de vóley en el Club Patronato. La vi entrenar y no sé realmente que es lo q me gustó; pero me gustó. Me invitaron a entrenar con ellas y desde ese día arranque mi viaje con este deporte. Nunca había escuchado del vóley, apenas sabía lo que era. Estuve un año quizás jugando en Patronato hasta que mi prima se cambió a Echagüe. Ella era mi mejor amiga en ese entonces, yo la quería seguir a todos lados. Así que se podría decir que le debo el amor a este deporte y a el Negro, a ella.

— Practicar y más aún, ser capitana de equipo lleva muchas responsabilidades ¿Cómo equilibras la vida dentro y fuera de las canchas?

Entrenar y estudiar a la vez, nunca lo considere un problema. Soy partidaria de que todo se puede, siempre y cuando nos organicemos.

Entreno tres horas al día, es decir que me sobran horas para estudiar. Mientras estudie con tiempo, el entrenamiento no debe ser un “obstáculo”. Sí es verdad que hay veces que sentimos que no llegamos y que si voy a entrenar voy a estar perdiendo tiempo, pero esas son las veces que más valen. Después vas a ver que tuviste un muy buen entrenamiento y que te terminó yendo bien en el examen.

Y con el tema de salir, no suelo salir mucho. Sí juntadas con amigas que las organizo fuera del horario de entrenamiento o de partidos. Pero ir a fiestas, busco alguna que al día siguiente no tenga partido, ya que mi responsabilidad a esta altura de mi vida, es primero con el equipo.

— Compitieron en una de las ligas más fuertes de la zona como es la Liga Santafesina y con un muy buen papel ¿Cómo lo vivenciaste vos y el equipo?

Yo la verdad que estoy muy orgullosa de lo que logramos con la Sub 18. Fue nuestro primer año en esta liga y todas nos comprometimos al 100% a jugarla (ya que por ser nuestro primer año, no íbamos a ser locales nunca; o sea q íbamos a tener que viajar siempre). No faltamos a un partido y dimos todo en la cancha.

Hay algo que me enorgullece mucho que es la semifinal que jugamos, que incluso antes de jugarla, ya nos habían llamado para jugar por tercer y cuarto puesto. No nos tenían mucha fe allá en Santa Fe. Y fuimos a ese partido y demostramos el equipo que somos.

También tuve la oportunidad de ver como cada una de las chicas se iba haciendo más fuerte con cada partido. Me refiero a que al principio pensábamos “vamos a jugar una liga santafesina” y estaba ese miedo. Pero al ir jugando y ver que estábamos a la altura, nos dio mucha confianza y seguridad, y lo noté en cada una de las chicas.

— Lo lindo del club entre otras cosas, es que los más chicos siempre van mirando a los más grandes. Ya estás en una categoría donde son de referencia para muchas pibas ¿qué consejos o tips podrías darle a alguna pequeña voleibolista?

Mi consejo es que aprendan a controlar las emociones. Mas en un deporte como el vóley que es mucha actitud y cabeza. Me pasó por mucho tiempo que sentía que no era lo suficientemente buena, y cada pelota que no me salía, contribuía a este pensamiento. Hasta que un día me cansé de sentirme así en un deporte que me gustaba tanto. Me cansé de ser negativa, de frustrarme o exigirme más de lo que necesitaba. Comencé a entender que el error es parte del progreso, ¿si no de que otra forma se aprende?. Si no me sale hoy, no pasa nada, mañana lo intento de nuevo.

El ser capitana este año me ayudó mucho ya que con mi actitud no era solo responsable de mí y de mi juego, era responsable de todo un equipo. ¿Y si no le salen las cosas a mi compañera? No pasa nada, en la próxima pelota lo haces de nuevo y así hasta que te salga. No es un error y bajar los brazos, al contrario. Alzo la cabeza, pido la pelota y lo sigo intentando.

La constancia también es muy importante. Si realmente quiero aprender y ser mejor, es cosa de todos los días. Voy a entrenar, voy a jugar, si no me citan no importa, voy a ver el partido, aprendo de ellos y sigo entrenando.

— ¿Te quedan sueños por cumplir en el deporte?

El sueño que se quedó en la Sub 18 era ganar la Copa Argentina, pero bueno el tiempo pasa y los sueños cambian así que podría decir que mi sueño ahora es llegar a la final de la Liga Federal. Sé que es un proceso y no estoy hablando de que sea mañana o algo por el estilo. Tenemos que trabajar y mejorar muchas cosas, pero a futuro, ese es mi sueño.

— Los clubes generan pertenencia… ¿Qué es Echagüe para vos, cuáles son tus primeros recuerdos?

El club significa muchísimo para mí. Es donde pasé muchos veranos, es donde conocí a varias de mis mejores amigas, es donde paso la mayoría de mis días, es donde aprendo. Es parte de mi rutina y de mi vida.

Me acuerdo de la primera vez que fui a entrenar (hace una década): entrenábamos en el playón con una red que apenas se sostenía y una luz que mucho no alumbraba. Siempre me reía con las chicas y lo disfrutaba.

— Palabras finales para las compañeras, el equipo técnico, y la subcomisión.

A mis compañeras, agradecerles por estar todas en la misma página. Todas con el mismo objetivo, constantes. Dejando todo por ir a entrenar, no importa si llueve, si hace frío, si hacen 40 grados. Agradecerles por todas las risas en los torneos, los juegos de cartas, los mates, la música. Hicieron y hacen de este deporte un viaje hermoso.

A Marcos que decirle, me guio y alentó incluso cuando yo no lo hacía y es en parte gracias a él, me esfuerzo tanto.

A Gena, nuestro preparador físico, agradecerle por bancarme siempre que me ponía mal por la mínima cosa. Me aconsejó más que nadie.

Y a la subcomisión darle las gracias por todo lo que hacen por nosotras, por nuestro equipo, por el club. Siempre haciéndose cargo de todo y representándonos de la mejor forma.

La voz de la Subcomisión

El presidente saliente es Tulio Andrés Muzzolini y fue el responsable en el período 2021-2023. Pero como dice él: “El puesto es un requisito administrativo, aquí somos todos iguales y todo lo que se ha logrado llevar adelante es fruto del esfuerzo de un grupo de padres que han colaborado continuamente”.

— ¿Cómo fue tomar las riendas de esta disciplina?

En Diciembre del 2021 tomamos las riendas de una disciplina que se venía manejando muy bien, el trabajo que en una de las presidencias del Sr. Héctor José Escurra se diera inicio y se creara el espacio deportivo para la práctica de esta disciplina, la cual era prácticamente nula en nuestra entidad, se creó a partir de darle cabida y oportunidades que en otras entidades se les negaba. Antes y durante la pandemia fue vital la actividad de la Sra. Gabriela Wolf, quien a través de sus conocimientos específicos como profesora de educación física ayudó y aportó a sostener las muy buenas bases de práctica que se cimentaron.

Es por eso que recibimos el desafío de seguir creciendo y potenciándonos para el futuro buscando mantener y dentro de lo posible subir la vara aún más.

— ¿Recordas cuántas chicas componían las categorías?

Comenzamos el 2.022 con una nómina de aproximadamente 60 deportistas en la disciplina, finalizando dicho año con aproximadamente 130 practicantes y el día de hoy podemos decir que dos años después se ha elevado dicho número aproximadamente a 185 chicas entre todas las categorías.

— Crecer así debe ser un problema hermoso…

Es todo un desafío sobre todo para darle cabida y espacio. Encontramos respuesta a través de nuestro actual presidente Juan Mesaglio, entre otras inquietudes que también supo evacuar, en donde a través de largas tratativas que se llevaron a cabo ya que comenzaron desde agosto 2.022, se logró llegar a su concreción en Mayo 2.023, por burocracia administrativa estatal hubo que ser insistente en la misma, se firmó un convenio con el Colegio Centenario de mutua reciprocidad. Esto trajo aparejado el poder descentralizar el trabajo de las deportistas y así lograr calidad en las prácticas. Tarea que fue muy difícil de lograr conseguir y llevar a cabo.

— Además del crecimiento en número y logros deportivos ¿puede contarnos sobre otros aciertos en su conducción?

En Enero del 2.023 se logró volver a participar fruto del esfuerzo de padres y jugadoras de la competencia Liga Federal, ítem a remarcar porque es una vuelta a un torneo que hacía desde mucho tiempo que no se competía.

Una de las tareas que se transformó en un silencioso pero importante aporte es la negociación con otros clubes por canjes de pelotas en función de transferencias de jugadoras hacia estas entidades. Aproximadamente en estos dos años se lograron adquirir por canje la sumatoria de 24 pelotas de mayores y de máxima calidad, que a valor actual de cada una de $ 110.000, otorga un ahorro por la suma de $ 2.640.000 actualizados en compra de insumos.

También y a través de diversas actividades, como por Ej. participar en la fiesta del mate, ventas de diversos productos, cantinas en los partidos, rifas, etc., se lograron recaudar fondos que subvencionaron en forma particular los costos que el desarrollo de esta actividad requiere, fue una actividad continua que se desarrolló durante todo el periodo donde se involucraron sinnúmeros de padres.

Del mismo modo recibimos el aporte invaluable de particulares, sponsors y donaciones que en forma desinteresada y altruista colaboraron con importantes acciones. Por ejemplo un miembro de la subcomisión aporto elementos de gimnasio y gracias a esa contribución, nos fabricamos el gym propio para la práctica individual de la disciplina. Fue un cambio muy positivo.

La actual referente de la Subcomisión es Silvana Gallussi. El vóley también atraviesa a toda su familia ya que Alejandro Leguizamón, su marido, es jugador en Patronato del grupo Maxi y sus tres hijos aman el vóley. Ana Paula sigue el deporte actualmente desde las gradas hinchando por sus hermanos: Martín (jugó en Echagüe hasta los 18 años y hace dos juega para Vélez Sarsfield en Buenos Aires) y Juliana integra la Sub 16 del AEC.

— Contanos Silvana cuál es tu función actual en la subcomisión y cómo llegó este voto de confianza y de representación en el club.

Desde que ellos empezaron en la disciplina, estuve siempre cerca, colaborando con las subcomisiones, siendo mamá acompañante en torneos y viajes, participando en todo tipo de eventos para recaudar fondos, fui delegada y hace unos meses decidí incorporarme a la Subcomisión de Vóley Femenino. A partir de diciembre de este año soy la Presidente.

— Tu relación con el vóley arranca por ser mamá de una jugadora. Contanos cómo viven los padres en general los campeonatos y la pasión de las chicas por el deporte.

Mi relación con el vóley de Echagüe arrancó hace diez años cuando llevé a mis hijos a jugar al club. Enseguida ellos se engancharon con la disciplina y empezaron a participar en distintos torneos.

Mi hija era muy chiquita y había pocas jugadoras en su categoría, entonces la invitaban a participar en categorías superiores. La acompañé a torneos, viajes, distintos partidos, comidas… La alegría de ser parte de Echagüe comenzó en las tribunas. Horas sentadas en butacas duras, en sillas plásticas y hasta en el suelo. Corriendo de acá para allá, llevando agua, poniendo curitas, consolando y abrazando tras partidos perdidos, tocando redoblantes y cornetas; llorando de emoción antes torneos ganados.

Por lo general, hay un grupo de papás que se caracterizan por estar siempre y empezaron los asados, los eventos institucionales, los viajes en autos llevando jugadoras a distintas ciudades y provincias, siempre a disposición de las chicas, de los entrenadores y sin darte cuenta te empezas a involucrar de una forma tan especial que cuando te acordas ya sos parte de un grupo que quiere más. Queremos que el vóley progrese, crezca, compita, que fomente que cuando hay esfuerzo, disciplina y compromiso todo llega. La felicidad es inmensa cuando ves que ellas son felices haciendo lo que hacen, y aprendiendo a vivir; porque todo lo que sucede en el deporte es la vida misma.

Algunos de esos papás decidimos dar un paso más e integran una Subcomisión; otros aportan su granito de arena estando en esas tribunas de mates, cánticos y aplausos. Todos son valiosos.

— ¿Podés adelantarnos algunos objetivos que tengan para el año que viene?

Básicamente queremos ordenar el área deportivo social. Después de la pandemia, gracias a Dios, se volcaron muchas familias llevando sus hijas a jugar al vóley. Tuvimos un crecimiento exponencial de socias que nos desacomodó un poco la estructura de recursos humanos y espacios. Para el año entrante, estamos trabajando para que eso no suceda, en conjunto con entrenadores para armar un proyecto que sea viable, marcando objetivos claros, donde la formación y la competencia sean nuestro norte; sin perder de vista lo social que es muy importante. Queremos integrar a las nuevas familias a la vida de club así entre todos podemos lograr lo mejor para nuestras hijas.

También queremos desarrollar estrategias de comunicación acordes que nos permitan obtener sponsors que colaboren, de distinta manera, con el desarrollo de nuestra disciplina.

También queremos asistir más activamente con la institución en el mejoramiento de los espacios de uso del vóley, para hacer una mejor estadía de las jugadoras. Entre otros proyectos que tenemos en carpeta.

— ¿Qué soñas para todos los que son parte de esta actualidad deportiva del vóley?

Más que soñar anhelo que todos los actores de esta disciplina (jugadoras, entrenadoras, papás, integrantes de subcomisión, miembros de comisión directiva) se involucren activamente y colaboren, desde su lugar, para que al vóley de Echagüe le vaya cada vez mejor.

Deseo que aquellas jugadoras que quieran jugar un vóley de alto nivel lo puedan hacer, brindarles todos los recursos que están a nuestro alcance para que cumplan sus sueños y también que aquellas jugadoras que sólo quieran practicar la disciplina a modo de esparcimiento lo hagan felices, sintiéndose contenidas y seguras en un espacio institucional apto.

— Los clubes generan muchas cosas como pertenencia, contención, generan oportunidades de tener metas, disciplina para alcanzar esas metas, amistades y muchas cosas más… En tu lugar como mamá de jugadora y ahora como parte de la subcomisión ¿qué es Echagüe para vos?

Es mi segunda casa ¡y lo digo literal! Paso muchas horas en el club y a veces también en otros clubes acompañando a las chicas, en torneos, eventos, etc. Disfruto mucho hacerlo.

Es una frase trillada pero para mí Echagüe es un sentimiento. Ser parte de esta institución es un privilegio. Mi vida también es lavar camisetas, preparar botiquines, acarrear agua, caramelos y frutas a los partidos por si alguna se le baja la presión, es cantar y gritar con fervor en cada partido; son los aplausos y abrazos; son las rodilleras gastadas de nuestras hijas y las rodillas machucadas. También los mates medios fríos en las tribunas y las charlas interminables con gente que siente igual o parecido son los nervios y comerse las uñas ante partidos importantes, es ese consuelo ante el llanto desconsolado de personitas que sienten que lo dejaron todo pero no alcanzó, o el grito fervoroso de esas mismas personitas cuando sienten que lo dejaron todo y pudieron cumplir sus objetivos. Trabajar en cantinas, vender distintos productos para recaudar, organizar en los grupos distintas salidas y pagos de cánones.

El Vóley de Echagüe me emociona y sueño (ahora sí me permito soñar), que las nuevas familias que se integran a nuestra disciplina sientan lo mismo que sentimos muchos de los que estamos hace años. Así, entre todos, haremos crecer el deporte para que nuestras hijas crezcan contenidas y experimentando ese vínculo de fraternidad que se tanto queremos forjar.

— Palabras finales para las chicas, para los técnicos y para el club en general.

Estoy convencida que todos somos el vóley de Echagüe la única manera de hacerlo prosperar es colaborar juntos, cada uno desde su lugarcito.

A las jugadoras decirles que sigan como hasta ahora: las más grandes demostrado sus ganas de aprender, su compromiso ante los nuevos desafíos, su capacidad para darlo todo ante momentos difíciles, y puedan transmitir todo eso a las nuevas.

A las novatas que apuesten a la perseverancia: el vóley no se aprende a jugar de un día para el otro, lleva su tiempo, es un proceso y si se hacen las cosas bien tarde o temprano se ven los resultados.

A las familias que las necesitamos para acompañar a sus hijas y en lo que se propone desde Subcomisión para recaudar fondos y cumplir los objetivos de cada categoría y del vóley en general. Tener paciencia y alentar sanamente.

Quiero agradecer a los técnicos por todo el trabajo que hacen y la buena predisposición en todas sus jornadas.

También a los empleados del club que hacen posible que día a día, con su labor, nuestras chicas puedan practicar el deporte que tanto aman.

Otros logros para destacar:

Cinco jugadoras Sub 18 fueron seleccionadas para representar a Entre Ríos: Luciana Erbes, Mía Domínguez, Valentina Cian, Lucia Schetgel y Juliana Leguizamón.

Dos jugadoras Sub 16 también en la selección entrerriana: Maite Girard y Juliana Leguizamón.

La DT Martina Benedetich fue elegida como entrenadora de la selección entrerriana para la categoría Sub 16.

Para que un cuerpo crezca sanamente, todas sus partes deben colaborar en armonía y a la vez. De lo contrario se corre el riesgo que algún miembro crezca más que otro y se deforme el conjunto. La fórmula del vóley femenino del Negro está funcionando muy bien: crecer juntos, todas sus partes. El dicho trillado esta vez queda muy bien: “Lo mejor está por venir”.