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El día que el Sputnik 1 cayó en el Colegio Nacional de Paraná

Otro apasionante relato de David Córdoba, para su libro «Paraná de los grandes silencios…», que recuerda ese momento en que el satélite ruso Sputnik 1, allá por los años 50, surco nuestros cielos, para sorpresa y emoción de los alumnos del Colegio Nacional de nuestra ciudad.

Los muchachos de los 4to. Año del Colegio Nacional se levantaron muy temprano aquel amanecer de octubre de 1957. Al sol aún le faltaba unas dos horas para aparecer en línea de horizonte.

   Desde distintos puntos de la ciudad marcharon a pié hacia calle Corrientes “al final”, atravesando una ciudad llena de silencios y sombras de grandes árboles que tapaban una iluminación débil, de focos escondidos dentro de las pantallas colgantes, esquinera en los barrios con la “yapa”, aunque no siempre, de la que proyectaba su haz de luz en la mitad de la cuadra.

   Los motorman de los primeros tranvías que salían del galpón pegado a la barranca rumbo a la dormida ciudad a tomar servicio para recoger y trasladar su carga de   viajeros laborales y, algún que otro trasnochado viajero de la noche, miraban sorprendidos aquellas multitud de adolescentes que en silencio algunos y dicharacheros otros, pasaban por delante del portón y se iban congregando en ese sector alto de las barrancas…Allí los había convocado su apreciado y respetado profesor de Química Jorge Alberto Vieira Méndez.

   El Profesor Vieira Méndez había nacido un 11 de octubre de 1912, en el seno de una familia de educadores. Su hermana Luz Vieira Méndez se destacó como profesora en nuestro país y en el extranjero, ocupando cargos públicos relevantes, llegando a ser Directora del Consejo Nacional de Educación. Jorge,  hombre apegado a su tierra, su labor docente la desarrolló en territorio entrerriano, aunque, terminados sus estudios primarios, se trasladó con su familia a Portugal, cursando allí el segundo nivel de enseñanza, de regreso a nuestro país, revalidó sus estudios y en 1935 se  recibió de profesor en el “Instituto Nacional Superior del Profesorado Secundario de Paraná”. Además del Colegio Nacional de Paraná, ejerció la docencia en la E.N.E.T Nº 1, Escuela de Música y Arte Escénico “Constancio Carminio”, Escuela Normal Superior “Martiniano Leguizamón” de Villaguay y,  por supuesto, fue formador de formadores en el “Instituto Nacional Superior del Profesorado Secundario de Paraná”.

   Falleció el 29 de octubre de 1962, días antes había cumplido cincuenta años…pero en aquel amanecer de octubre de 1957 estaba exultante mirando hacia el Este desde lo alto de la barranca junto al ingeniero Alberto Sors, su amigo y “socio”  en sus viajes por el infinito paisaje del universo; revisaban una carpeta llena de cálculos astronómicos…

   Aquellos adolescentes llegaron puntuales y se sentaron formando un gran círculo, de espalda al centro, según les indicara su profesor, con la directiva de observar todo el tiempo el cielo espléndidamente estrellado, con esa limpieza que hoy solo se puede ver en el campo, lejos de las ciudades.

   Una brisa suave y húmeda venía desde el río Paraná dando una falsa sensación de frío, aunque la atención estaba con los ojos en el cielo y los oídos en el recordatorio de lo expuesto en clases que ahora les reiteraba el profesor Vieira Méndez…Sabían que era algo nunca antes visto lo que estaban por presenciar…

   Eran años en que el mundo se encontraba en constante riesgo de una nueva guerra que podría involucrar la supervivencia de toda la humanidad, a esto la mayoría de los muchachos no lo dimensionaba, ni relacionaba lo que significaba el Sputnik 1, un satélite artificial, el primero en su tipo, lanzado por Rusia el 4 de octubre de 1957, en plena Guerra Fría, que sobrevolaba el cielo de Estados Unidos quince veces cada veinticuatro horas…Había comenzado la Era Espacial…

   La consigna era mirar una estrella que se moviera…Y, allí estaba, apareció de repente en el cuadrante Noreste “empujando” estrellas a su paso…El Sputnik 1 volaba sobre Paraná…Tal vez fue durante un minuto, tal vez no, pero la emoción y el recuerdo de aquél avistamiento se quedó para siempre…El agradecimiento para aquél profesor de Química, mentor de una aventura en el cielo, se reitera hasta el día de hoy cada vez que alguien de aquél grupo de muchachos de los 50´, rememora, melancólico, el suceso y siente aún sonar muy dentro suyo la voz sabia y suave de aquél docente…

   Aníbal, días atrás, recordaba aquella anécdota, y estaba seguro que el Sputnik 1 no se quemó en la atmósfera, sino que cayó en el Colegio Nacional de Paraná y se quedó para siempre en su corazón y en el de cada uno de aquellos compañeros de 4to. Año

Alumnos de 4to. Año C del Colegio Nacional en 1957

Fuentes:

  • “Libro del Centenario”, Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento, 1989- 28 de febrero- 1989.-
  • Correa, Aníbal, alumno de 4to. Año “C” en el año 1957.-
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