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Cine Urquiza: La historia del cine de techo corredizo en el Palacio Bergoglio

Con imágenes ineditas de lo que supo ser el mítico Cine Urquiza, el relato de un tiempo mágico que se vivió en el histórico Palacio Bergoglio de Andres Pazos y San Martin donde se proyectaron las primeras películas mudas con todo el glamour y a cielo abierto.

Fotos de lo que supo ser el techo corredizo del cine Urquiza – Palacio Bergoglio

Autor: David Cordoba
Serie: Los silencios del tiempo

Sobre finales de la década del 20 los últimos tranvías a caballo iban lentamente por sus vías gastadas rumbo al olvido. Desde 1921 veloces tranvías eléctricos  cruzaban la ciudad transportando a curiosos ciudadanos que, desde sus vibrantes ventanillas, espiaban el discurrir de una ciudad casi desconocida, a la cual gracias a este moderno medio que circulaba haciendo chispear su troll en los cables eléctricos, llegar al centro era más fácil y rápido.

Aquellos ocasos de luces tardías en el cielo de verano, eran el estímulo para llegarse hasta el centro para curiosear las últimas novedades de los escaparates comerciales, cruzar saludos o charlas breves con conocidos o amigos… las reuniones para tomar o comer algo en algún bar o confitería de las existentes en los alrededores de aquella plaza 1º de Mayo de tupida arboleda y fuentes de aguas cantarinas.

La arquitectura capitalina estaba cambiando, la piedra París iba vistiendo de gris las edificaciones modernas, aunque en el cruce de calles San Martín y Andrés Pazos (Gualeguay por esos días) estaba el Palacio Bergoglio… con sus paredes pintadas de blanco, su estilizada torre, su ascensor, el primero que tuvo Paraná y que aún funciona perfectamente… En el interior de este edificio la mayor novedad popular de esos días, era su planta baja que, entrando por calle San Martín se podía acceder a una sala pequeña y muy  coqueta, pero lo que la destacaba era su techo corredizo… lo que los paranaenses de entonces llamaban “ver cine al aire libre, bajo la luna y las estrellas…”.  Sí, allí estaba el cine Urquiza…

Si bien entraba aire fresco, también lo hacían los mosquitos y otras clases de insectos atraídos por la luz de la proyección en la pantalla. El pañuelo o el abanico servían para espantarlos y poder disfrutar de aquellas películas mudas. 

El cine sonoro llegaría recién para quedarse un 26 de julio de 1930 a aquél cine Mayo, que muchos de nosotros conocimos y asistimos, construido en el recién inaugurado edificio del Centro Comercial e Industrial de Paraná.

 En aquella Paraná de los grandes silencios, se sucedieron historias que se fueron enganchando…Una de ellas involucra a los socios Sanz y Petuel, propietarios del Bar y Confitería Polo Norte, que funcionaba en la esquina de Corrientes y Gualeguay (hoy Andrés Pazos) en el solar que se levanta el edificio de la Caja de Jubilaciones y Tribunal de Cuentas de la Pcia. de Entre Ríos, decidieron probar suerte una cuadra más hacia el oeste. Hicieron sus negocios con Pascual Rodrigo, hombre del mundo gastronómico, cinematográfico y del divertimento. Negocio completo, Bar y Confitería Polo Norte, Cine Rodrigo con sus anexos Confitería, Pastelería, Café y Billares (según se leía en la cartelería de la pared) en la esquina de 25 de Mayo y Monte Caseros, hoy sede del Nuevo Banco Bersa.

Toda la ciudad se conmovió cuando un incendio a principio de los años 30 destruyó la esquina del Cine Rodrigo, dejando solo las paredes en pié. Una cosa llevó a la otra, el Cine Urquiza se fue junto con el Bar y Confitería Polo Norte y así llegaron otros rubros en esos predios. En la esquina, Tienda La Pampa, Casa Rosa Funcional, Tiendas Balbi,  Musimundo…..en el salón del cine, Modart…Green Pool, entre otros, ocuparon lo que fue la sala de proyección hoy  subdividida en pequeños locales comerciales de dimensiones reducidas…

De aquél Cine Urquiza, oculto a la vista de quienes pasan por la peatonal San Martín, aún está silencioso y anónimo su techo corredizo…Incluso quienes habitan en el Palacio Bergoglio lo ven todos los días y desconocen qué cosa es esa estructura…Ya nunca se volverá a correr…

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