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Aquella época de hidroaviones en Paraná

Lo que hoy podría ser un hecho extraño, parece haber sido mucho mas normal, sin dejar de ser llamativo, la presencia de hidroaviones frente a la costa paranaense en los años 20 y 30 del siglo pasado. Incluso recibiendo con honor la presencia de uno en particular que atravesó el Atlántico en una proeza única de la época: El Santa Maria. IMAGENES INEDITAS

Hidroavión Junkers G24 de fabricación alemana sobre la costa paranaense – 1926 – Foto Colección Familia Gaggero

El 13 de marzo de 1919 llegan a la Argentina los primeros hidroaviones a bordo del transatlántico «Tomasso di Savoia». Italia mandaba a la Argentina una importante Misión Aeronáutica. La delegación de aviadores estaba presidida por el Barón Antonio Demarchi, noble italiano que se había radicado en Buenos Aires en las postrimerías del siglo pasado y que había contraído matrimonio con doña María Roca (hija del general Julio Argentino Roca).

La misión estaba compuesta por dos escuadrillas: una terrestre, formada por 32 aviones de distinto tipo y otra de 7 hidroaviones que fue instalada en unos terrenos propiedad del Barón Demarchi a orillas del río Lujan, en San Fernando (provincia de Buenos Aires). Los hidroaviones eran Horner-3, y de los Macchi M-5, M-7, y M-9.

También Francia mandó una importante Misión Aeronáutica, presidida por Almandos Almonacid, (había luchado como voluntario en la aviación francesa llegando a obtener el grado de Capitán) formada por 20 máquinas de las cuales 4 eran hidroaviones Nieuport-Teller, que fueron llevados a la base de San Fernando; las máquinas terrestres tuvieron como base a El Palomar. La actividad de los pilotos franceses fue muy intensa, efectuando con sus hidroaviones vuelos de ensayo y estudio a Rosario, Mar del Plata, PARANA, Montevideo y Colonia (Uruguay).

En octubre de 1926, la «Misión Junkers» (alemana) establecía un servicio de Buenos Aires a Colonia y Montevideo con aviones Junkers F-13 y G-24 montados sobre flotadores. Estas máquinas embarcaban los pasajeros y decolaban en Dársena Norte; al poco tiempo la línea adquirió prestigio por la seguridad y regularidad con que se efectuaban los vuelos, y el número de pasajeros fue aumentando hasta hacerse necesario contar con máquinas de mayor capacidad.

Hidroavión Junkers G-24 en el Puerto Nuevo de Paraná – Foto Colección Familia Gaggero

A mediados de 1938 la Corporación Sudamericana de Servicios Aéreos establecía vuelos regulares entre Buenos Aires y Montevideo. Tiempo más tarde amplió su cronograma de vuelos, uniendo Buenos Aires con Rosario, PARANÁ, Corrientes y Asunción del Paraguay, empleando cuatro hidroaviones «Macchi C.94» que tenían su base en la Dársena F de Puerto Nuevo en Buenos Aires. Uno de sus aviones se llamaba «Río Paraná»

Hidroavión Macchi C.94 que supo tocar costa paranaense – Foto El Litoral

De Pinedo y su Raid con el hidroavión «Santa Maria»

En Marzo de 1927, Paraná recibía en sus costas, uno de los hidroaviones mas reconocidos a nivel mundial por haber unido Italia con Argentina recorriendo varios países americanos en su venida y en su regreso a Europa.

Foto colección Familia Gaggero

El coronel Francisco De Pinedo partió de Cagliari (Italia) el 13 de febrero de 1927 con un hidroavión bautizado con el nombre de «Santa María». Pensaba unir Cagliari con Río de Janeiro y Buenos Aires, para luego proseguir a Asunción del Paraguay, y tras cruzar el Mato Grosso, llegar a las Antillas y desde allí a New Orleans, Chicago y Terranova. La ruta de vuelta por el Atlántico Norte estaba trazada entre Terranova y Lisboa, con etapas en las islas Azores; las etapas finales serían sobre el mar Mediterráneo, haciendo escalas en Lisboa, Barcelona y finalmente Hostia. Lo acompañaban en la realización de tan extenso raid el Capitán Carlos Del Prete, el Ingeniero Curio y el mecánico Vítale Zachetti. Los aviadores Italianos utilizaron un avión Savoia 56 dos motores Isotta Fraschini de 500 HP. cada uno.

Coronel Italiano Francisco de Pinedo, del Raid 2 Américas

Las etapas del vuelo se cumplieron sin inconvenientes y el 2 de marzo de 1927 el «Santa María» acuatizó en el puerto de Buenos Aires. También estos aviadores fueron objeto de grandes agasajos. El puerto y sus adyacencias se vieron invadidos por una muchedumbre formada por miles de italianos residentes en nuestro país, que acudían junto a los porteños a aplaudir y vivar a los raidistas. También en esta oportunidad sonaron las sirenas de las fábricas, mientras docenas de barcos y remolcadores saludaban a los tripulantes del «Santa María» con estridentes pitadas, finalmente, una escuadrilla de aviones militares y el dirigible «0-2» de la Aviación Naval Argentina sobrevolaron el lugar en que los aviadores italianos habían acuatizado. La colectividad italiana no se quedó atrás con los festejos, los brindis y agasajos duraron varios días.

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